Bienalsur en Tucumán: de los paisajes del Líbano a las huellas de la violencia sudamericana

Una inflexión interesante se verifica en la instalación de Nicolás Martella. Exhibe capturas de pantalla de cámaras de vigilancia, algunas enmarcadas como fotos familiares: un paisaje nevado, las pirámides, una iglesia, la tumba de Andy Warhol, una oficina vacía, una lavandería… De la fotografía de apropiación, Martella logra extraer una estética del espionaje impersonal. Pero sus fotos ilustran no tanto la hostilidad del panóptico contemporáneo, como la banalidad de la sociedad administrada, un tema sobre el cual reflexionó el cineasta Harun Farocki. Entre tanto, un dedo acusador y la pregunta: “¿Quién fue?” se multiplican en afiches y cortinas semitransparentes de PVC. Son la obra de esa virtuosa de la incomodidad que es Graciela Sacco, una de las presencias fundamentales de esta Bienal.

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